Mientras el tamaño de las clases en las escuelas secundarias muestra un incremento constante, algunas Asociaciones de Padres y Maestros (PTA) recaudan fondos para contratar más maestros asistentes.
Esta práctica, que no es nueva, ocurre en muchas escuelas en el Upper West Side, particularmente en el Distrito número 3, cuya área abarca desde la calle 59 hasta la 122.
De acuerdo con la presidenta de la PTA, Julia Heath, la Asociación de Padres y Maestros, en la escuela pública número 163 (P.S. 163) ubicada en la calle 97, que enseña desde kinder hasta quinto grado, incluyendo estudiantes especiales, actualmente no recauda dinero para pagar maestros asistentes.
“Pero nuestra PTA apoya 100% esta idea, porque en muchas escuelas el promedio de estudiantes por aula sobrepasa los 28 niños”, dice Heath. “Y más aún cuando hay estudiantes más pequeñitos, que requieren un segundo adulto para ayudar el maestro”.
El asunto del tamaño de las clases ha estado por mucho tiempo en el centro del debate entre especialistas en educación y responsables de políticas educativas de la ciudad, llevando frecuentemente a la pregunta de asignación de recursos. A lo que Heath argumentaría, que clases más pequeñas serían más importantes que otros factores, para determinar que tanto y que tan bien aprenden los estudiantes.
Las escuelas en áreas socioeconómicamente diversas, reciben diferentes niveles de financiación, de manera que el problema varia gradualmente de escuela a escuela – pero solo algunas están equipadas para resolver el problema.
En respuesta a preocupaciones por desigualdad – es más difícil recaudar en las escuelas con menos ingresos –, Heath enfatiza que todos los estudiantes se benefician con apoyo extra, incluso aquellos cuyos padres no pueden contribuir.
Pamela Koch, co-presidenta del PTA en el P.S. 75 de la Avenida West End y profesora en Teachers College, hace eco al argumento de Heath, indicando las diferencias financieras entre las escuelas del Distrito 3.
P.S. 75 es una escuela de Tipo 1 – que recibe fondos federales debido a que al menos 40% de sus estudiantes cualifican para almuerzo sin costo o con precio reducido y en P.S. 75, 68% de los estudiantes cualifican para almuerzo sin costo o con precio reducido y otro 30% de los alumnos “está en la comodidad de la clase media” indica Koch.
“Si solamente 30% de los padres tienen recursos disponibles, se hace difícil. En realidad solamente las escuelas que tienen niños principalmente en las clases media y alta son las que pueden hacerlo,” dice Koch. “Sería grandioso si hubiese una manera de hacer que este proyecto ocurriera en todos partes”.
Sin embargo, Koch dice, que ella está en favor de la idea de incluir profesores asistentes para reducir el tamaño de las clases, especialmente en los primeros grados. Ella estima que en la P.S. 75, todas las clases tienen más de 20 alumnos y algunos llegan incluso a los 30.
En la P.S. 163, donde la mitad de los estudiantes cualifican para los almuerzos sin costo o con costo reducidos, Heath dice que la PTA tiene maestros estudiantes de instituciones como NYU, Fordham, y Hunter. Pero, a diferencia de los profesores que reciben salario fijo, estos instructores se van después de un semestre.
Dentro de cualquier escuela pública, cada salón de clase del mismo grado debe tener el mismo número de profesores.
Algunos padres reciben ingresos suficientemente altos como para contar con un maestro asistente en cada clase, desde kinder hasta segundo grado, y otros incluso tienen maestros asistentes hasta en el quinto grado, dice Heath.
Ella estima que las PTAs recaudan entre $500,000 hasta $1 millón cada año, y dice que sería ideal que el Departamento de Educación pagara por maestros adicionales.
“Queremos contar con ellos [profesores asistenetes], pero no recaudamos esta cantidad de dinero” dice Heath. “Me gustaría que el dinero pudiera distribuirse un poco más equitativamente. Me gustaría que esto se pudiera hacer en todo el DOE.”
De acuerdo con el contrato de la Federación Unida de Profesores con el Departamento de Educación, el tamaño de clases no puede exceder 18 estudiantes en pre-kinder, 25 en kinder y 32 para los grados desde primero hasta sexto. La ciudad también está obligada por una ley del estado que compromete el DOE, y que busca reducir el tamaño de clases a 20 estudiantes.
“Estamos en una situación en donde la ciudad está legal y moralmente obligada a reducir el tamaño de clases,” dice Leonie Haimson, directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro Class Size Matters.
A lo que ella agrega, que el recaudo de las PTA para emplear maestros asistentes es una práctica tradicionalmente implementada.
Los fondos de la PTA no se pueden usar para pagar los sueldos de maestros regulares, pero se puede destinar para incrementar el número de maestros o asistentes.
Aunque, “obviamente está no es la mejor solución en el mundo,” dice Haimson, “Considerando la crisis [por el tamaño de las clases], yo no condeno a los padres por tratar de abordar la situación contratando maestros asistentes. La ciudad ha incumplido con esta responsabilidad para con nuestros niños.”
Adicionalmente a los fondos de las PTA, hay fondos especiales en la ciudad, estado y a nivel federal, que tienen como fin reducir el tamaño de las clases. El P.S. 163 recientemente ha recibido fondos de clase Tipo 1, para mantener sus salones entre 21 y 24 alumnos.
No fue posible contactar representantes del DOE para comentarios.

COMMENTS
Comments will be moderated in accordance with our comment policy