A principios de este verano, el ministerio de justicia de Nueva York presentó una demanda contra la compañía “Liberty Thai Corporation”, dueña de la franquicia “Lemongrass Grill” que tiene locales en el Distrito Financiero y en el Lado Oeste de la ciudad. Se cree que la compañía debe un millón de dólares en daños y perjuicios a sus empleados.
Mientras la investigación contra el restaurante “Lemongrass Grill” continúa, su clientela quizá encuentre que el pad thai que ordene en el restaurante que recientemente cambió de nombre tenga un precio bastante alto.
Este verano, el ministerio de justicia de Nueva York, presentó una demanda contra la compañía “Liberty Thai Corporation”, dueña de la franquicia “Lemongrass Grill” que tiene locales en el Distrito Financiero y en el Lado Oeste de la ciudad. Se cree que la compañía debe un millón de dólares en daños y perjuicios a sus empleados.
El restaurante localizado en la calle 95 con Broadway no fue citado en la demanda, pero recientemente amplió su menú y cambió su nombre a “Long Grain Thai & Japanese”. “Agregamos comida japonesa a nuestro menú para atraer a la clientela”, dijo el gerente del restaurante Steve Tham. “Nuestro negocio estaba sufriendo pérdidas y decidimos hacer un cambio”.
Tham indicó que el cambio de nombre fue parte de una estrategia para evitar que se le asociara con su restaurante hermano, actualmente bajo investigación. “Tal vez dicho restaurante también cambiará su nombre, pero nosotros lo cambiamos primero”, dijo Tham. “Eso depende de la administración”.
Expertos en la ley laboral, quienes no están directamente implicados en el caso, ven el cambio del nombre con sospecha. “El cambio de nombre puede ser un táctica superficial si no hay cambio ni en la administración ni en los empleados”, comentó Jackson Chin, de la firma jurídica Latino Justice Puerto Rican Legal Defense and Education. “O puede significar la existencia de una compañía completamente diferente”.
Según Chin, este cambio de nombre no solamente representa el intento de alejarse de demandas actuales, sino en algunos casos, puede ser indicación de una posible bancarrota.
“La mayoría de los restaurantes usan técnicas sofisticadas”, dijo-“tal vez para evitar a los acreedores y sus pasivos, o también para recibir deducciones fiscales, o ambos”.
Como parte de su investigación, el ministerio de justicia está examinando los registros y los sueldos de los empleados en ambos restaurantes.
Según el ministerio de justicia, el dueño de “Liberty Thai”, Hann Low, les pagó a los empleados del restaurante del centro menos del sueldo mínimo sin compensarles por el tiempo extra, y no tenía los registros de sus empleados y sus sueldos en orden como lo requiere la ley. Sus empleados trabajaban hasta 12 horas al día, 6 veces por semana y solo recibían $25.00 dólares diarios. Esto significa que recibían un sueldo de $2.08 por hora.
“El restaurante Lemongrass Grill es el negocio más reciente que esta oficina acusa de violar la ley de pagarles un sueldo menor del legal a sus trabajadores, dijo el ministro general Andrew Cuomo, “violaciones tan notorias contra las leyes del trabajo de New York tienen un castigo”.
Hasta este momento no está claro si Low ha buscado ayuda legal o si la compañía “Liberty Thai” se declarará en quiebra. Low no respondió a nuestras llamadas telefónicas.
El año pasado, el Ministro de Justicia llevó a cabo demandas laborales en contra de varios miembros de la industria alimenticia, tales como “Saigon Grill”, “Associated Supermarkets” y Tsu Yue Wang, el dueño de “Tomo Sushi & Sake Bar” y ocho locales de los restaurantes “Ollie’s”, llegaron a un acuerdo con sus empleados pagándoles una cifra récord de $ 2.3 millones de dólares.
Aunque el Ministro de Justicia ha logrado acuerdos exitosos en estas demandas laborales, él y los grupos de apoyo aún tienen el desafío de lograr que los empleados den a conocer las injusticias que se cometen en sus lugares de trabajo.
“A veces los trabajadores confían más en los grupos comunitarios que en el Departamento del Trabajo [de Nueva York]”, comentó la representante del departamento, Michelle Duffy,“Es mejor si vienen y pelean por los sueldos que los patrones les deben, pero algunos les temen a los castigos o a las represalias”.
Los hispanohablantes que trabajaban como repartidores en el restaurante “Lemongrass Grill” del centro se quejaron de los abusos cometidos en su contra directamente a la oficina laboral del Ministerio de Justicia.
JoAnn Lum, directora del grupo “National Mobilization Against SweatShops” dijo que aunque los trabajadores frecuentemente temen sufrir algún castigo de sus patrones, hay un problema legislativo aún mayor dentro del departamento de trabajo.
“La Ley del trabajo [de Nueva York] dice que es ilegal contratar trabajadores sin papeles. Esto crea una sub-clase de trabajadores, los trabajadores indocumentados quienes son tratados como criminales sin derechos,’’ dijo Lum. “Esto debilita la capacidad de organización y de defensa de los trabajadores, porque los divide. Es una ley de esclavitud moderna”.

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