La Escuela Francesa-Americana de Nueva York existe - en teoría.
El mes pasado, esta escuela alternativa francesa, que representa el primer programa de inmersión de este tipo en la ciudad, fue oficialmente reconocida por el Departamento de Educación. Esto marcó un paso fundamental para la organización, cuya meta es abrir sus puertas a los estudiantes de Harlem el próximo otoño.
Pero el Departamento de la Educación no le asignó un local a la organización.
Un mes después, Corrine Bal, la co-fundadora de esta escuela legalmente existente pero sin instalaciones, dice que está trabajando para recaudar fondos y buscar un local para la escuela. Como una escuela alternativa, o “charter” en inglés, (una escuela que aunque afiliada al Departamento de Educación, es dirigida por una organización independiente sin fines de lucro), es una barrera difícil, dijo. Esto es porque usualmente, este tipo de escuela recibe solamente entre el setenta y el ochenta por ciento de su presupuesto del Departamento de Educación, y no incluye un espacio público para su operación, por lo cual la mesa directiva francesa está luchando por encontrarlo por su propia cuenta.
“Existimos y podemos operar legalmente, pero sin dinero, no lo podremos hacer” dijo, agregando “Pero estoy trabajando muy duro. No voy a detenerme”.
En una sesión informativa en la Maison Française de la Universidad de Columbia, Bal dijo que la escuela, conocida como NYFACS, está buscando un local en Harlem aprovechando la población francófona del vecindario, así como los recursos académicos de la universidad, donde su esposo enseña matemáticas.
NYFACS será un programa de inmersión; ofrecerá un currículo bilingüe y multicultural. En el 2010, se ofrecerán clases de pre-primaria, primero y segundo grados y se añadirán clases cada año hasta finalmente acomodar a estudiantes desde pre-primaria hasta doceavo grado. Como madre de familia, Bal dice que este hecho es de suprema importancia. Dijo, “Claro que quiero eliminar el estrés de la admisión”.
Bal enfatizó la importancia de tener clases con pocos alumnos y horarios de escuela extendidos, de 8:30 AM a 4:30 PM, a la vez que un currículo que mezcle métodos educativos franceses tradicionales con la filosofía educativa americana moderna. “Queremos participar en la reforma educativa a través de las escuelas alternativas”, agregó.
Después de haber vencido los obstáculos de la burocracia del Departamento Educativo, incluyendo una entrevista y una solicitud que incluía ciento veinticinco preguntas detalladas, NYFACS ha sido reconocida formalmente y ahora dirige su energía hacia las calles de Harlem, donde busca el apoyo de la comunidad.
Ibrahima Diafoune, presidente de la Asociación de Senegaleses en América, dice, “La necesitamos verdaderamente. Por eso estamos luchando por ella. Agregó que su existencia es especialmente importante para el vecindario de Harlem, considerando que éste carece de programas franceses. En cuanto a la cultura de África de oeste, dijo Diafoune, “no queremos que nuestros hijos la pierdan”.
Robye Wallace, director de la Corporación de Comunidad “New Song” en Harlem, cuyo local fue considerado como un posible sitio para la instalación de NYFACS, está de acuerdo con Diafoune. Dice, “Mira al sistema educativo. Le quita la lengua materna a los niños y no pueden comunicarse con sus padres”. Según ella, un programa de inmersión comprensivo podrá revertir esta desafortunada tendencia.
Emmanuelle Saada, directora del centro de francés y estudios Francófonos en Columbia dice que espera dar el apoyo de la universidad a través de talleres para maestros y padres de familia. “Columbia es un miembro importante del lado oeste, Morningside Heights y Harlem”, dijo, “Es muy importante para nosotros involucrarnos”.
Pero aún para los que apoyan esta iniciativa, es difícil ignorar los problemas asociados con escuelas alternativas en Harlem. Existen quejas en contra del sistema de admisión por lotería, igual que críticos locales que dicen que las escuelas alternativas le quitan los escasos fondos y el espacio limitado a las escuelas públicas tradicionales que están teniendo dificultades para conseguirlos.
“Creo que el Departamento de Educación en Harlem está tratando de usar las escuelas alternativas como una manera de compensar la falta de educación de alta calidad en este vecindario en lugar de corregirla”, dijo la residente local Erika Dilay, graduada de la Escuela de Periodismo en 1993 y miembro de la junta directiva de NYFACS.
Pero como NYFACS llena una necesidad que no existe en las escuelas públicas tradicionales, dice ella “Si creo que esta escuela está siendo creada con buenos propósitos”.
Para Dianne Johnson, presidenta del Consejo del Distrito 5 para la Educación Comunitaria de Harlem, la adicción de una escuela alternativa, independientemente del mérito de su programa, es una ofensa para el vecindario. “Haces que las comunidades se enfrenten una contra la otra” dijo, agregando, “No tenemos espacio. Tenemos que permitir que nuestros hijos se queden en nuestra comunidad para crecer y prosperar”.
Bal reconoce este desafío, “Puede que nuestra escuela se presente en el momento equivocado. Hay muchas tensiones asociadas con las escuelas alternativas”, dijo, agregando que políticamente no pueden ni siquiera pedir salones de clases prestados a las escuelas vecinas a causa de estas controversias.
Aunque Catherine Poisson, presidente de la Education Française à New York, quien ha traído programas de francés a las escuelas públicas existentes, dice que apoya totalmente las iniciativas de NYFACS por enfrentar las serias necesidades de los programas de idiomas, está preocupada por los procesos de admisión de las escuelas alternativas.
Poisson teme que el sistema de lotería, que existe cuando hay una alta demanda, dificulte la adquisición de una proporción adecuada entre estudiantes franceses y americanos que ha probado ser exitosa en programas bilingües.
Pero agregó, “Han trabajado mucho. Sinceramente espero que funcione.”
Para algunos padres de familia del vecindario, NYFACS representa algo nuevo en la búsqueda de escuelas.
Astrid Benedeck, quien pasó gran parte de su niñez hablando francés en Marruecos, ha estado buscando durante el año pasado escuela para su hijo de cuatro años. Aunque reconoce la incertidumbre de NYFACS, dice que está muy interesada en un proceso de inmersión auténtico que promete enseñarle este idioma a su hijo.
“Es parte de mi formación, no me gustaría tener un hijo que solamente hablara inglés", dijo Benedeck, agregando que también está intrigada por la fusión de sistemas educativos que mezcla las fortalezas del estilo de aprendizaje europeo dentro del salón de clases americano.
“Quiero que mi hijo conozca cada país en África”, dijo.

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