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Stephanie Koo / Staff Illustrator

En este campus las palabras “mental health” y “self-care” son como el pan de cada día. Estas palabras salen de nuestras bocas como si nada con tanta frecuencia que ya ni parecen palabras y hasta han llegado a perder todo sentido. En mi opinión, el problema con self-care es que suena materialista e insignificante, pero el concepto en sí es sumamente importante.

Aunque mental health se puede traducir fácilmente a “salud mental,” self-care no se puede traducir directamente al español. Se podría decir “cuidado personal” o “autocuidado” pero entonces el término pierde su significado. No obstante, el español es un idioma hermoso con dichos y modismos que pueden llenar el vacío de la traducción; aquí, se puede utilizar la frase “amor propio.”

En mis columnas anteriores les he platicado un poco sobre la importancia de crear nuestros propios espacios y nuestra propia comunidad. También he hablado un poco sobre la manera en que las mujeres son programadas a regalar mucho de sí mismas para los demás. Sería hipócrita si no me tomo el tiempo de explicar que ha sido un proceso continuo de aprendizaje y desaprendizaje para poder llegar a este punto.

En esta universidad, es difícil establecer una rutina que tiene espacio para el amor propio—especialmente si eres alguien como yo que no puede limitarse a sus estudios y se involucra en un montón de extracurriculares. Cuando no estoy en clase, estoy en una u otra reunión de un grupo estudiantil, con la administración de Columbia, o con otro estudiante. Cuando no estoy en una reunión, estoy trabajando como tutora o niñera. Hay días en que tengo ocupado cada momento de mi día desde mi primera clase a las 8:40am hasta las 10 de la noche. Es demasiado fácil perdernos y descuidarnos de nosotros mismos en esta universidad. Si le sumamos a eso el hecho de que en la comunidad Latinx no nos preocupamos por cosas como la salud mental, es aún más confuso porque lo hemos normalizado.

No puedo recordar un momento en el que mis papás se han tomado el tiempo de cuidar de su salud mental, de practicar un poco de amor propio. Viven en un estado constante de supervivencia, lo cual he heredado como muchos estudiantes de primera generación en Columbia. Esta herencia se manifiesta en la manera en que no considero mi propia salud mental hasta llegar a un punto de agotamiento. Y aunque puedo bromear con mis primxs y mis amiguis que nuestros padres piensan que Vicks VapoRub lo puede curar todo, estar aquí en esta universidad me ha ayudado a entender el estado de supervivencia un poco más.

Es difícil salir del modo de supervivencia cuando siempre estás pensando en lo que está por venir. Aún me faltan dos años para terminar mis estudios en Columbia y estoy cansada. Si, tengo mi comunidad y mis amiguis y sin ellxs estaría muchísimo peor. Si, entiendo los factores sociales que explican por qué asumo tantas responsabilidades y por qué no sé cuándo tomar un descanso o pedir ayuda.

Para mí, reconocer esto ha sido el primer paso hacia lo que llamo el amor propio. Otras formas en las que practico el amor propio son apagando mi teléfono, asistiendo a una clase de yoga, saliendo a correr, compartiendo con mis amiguis y llamando a mis papás. Estas actividades me hacen sentir mejor, pero no son una solución—nada más ayudan mitigar el estrés de estar aquí. Al final del día, sé que para en verdad poder cuidarme a mi misma, tendré que retirarme de muchas de las actividades que han sido parte integral de mi experiencia en Columbia, pero que ya no puedo mantener sanamente.

Pero también tengo en mente que el progreso, como el amor propio, no es lineal. Hay semanas, como esta, en las que siento que mi mundo se derrumba porque no tengo suficientes horas en el día y no puedo cumplir con todas mis responsabilidades al nivel que yo quiero. También hay semanas en que todo vale la pena, como cuando he podido conseguir fondos de Columbia para que un grupo de estudiantes pueda ir a una conferencia después de muchas reuniones y aplicaciones.

El amor propio se trata de reservar una parte de nuestro tiempo para nosotros mismos. No se manifiesta en la misma manera para todxs. Es un proceso de conocer nuestros límites y respetarlos, de hacerle caso a nuestros cuerpos y mentes cuando nos piden un descanso y de priorizarnos a nosotros mismos. Es una negociación eterna entre lo que “debemos” hacer y lo que tenemos que hacer para mantenernos sanos.

En vez de hacer un llamado al self-care á la Netflix o mascarillas para la cara, pido algo que parece radical en este campus: Querámonos y practiquemos el amor propio de forma que funcione para nosotros.

Milagro is a very tired junior who just wants her dad to bring her tropical fruit and call it a day. Graduating would be nice too. E-Spec-taculo runs alternate Mondays.

To respond to this column, or to submit an op-ed, contact opinion@columbiaspectator.com.

Self-care latinx community rest stress family
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